jueves, 17 de septiembre de 2015

Nadando solo

A veces al pececito le entran ganas de irse de su pedacito de mar. ¿Es triste no? Que alguien quiera a veces un poco de apoyo... Ya dije en mi primera entrada que no pretendía gustar a todo el mundo, creo que esa pretensión la tienen todos aquellos que carecen de personalidad, valores y libertad. Yo no carezco de ninguna de las tres cosas, y quiero seguir sin esta carencia. Quiero seguir sin ser gris. Hoy, en la presentación de una asignatura de la facultad, Estado y Confesiones, la profesora nos ha dicho que uno de los objetivos es conseguir que nos sintamos en una sociedad plural, con libertad filosófica, de pensamiento, religiosa... En esos momentos ha sido cuando he deseado que de verdad sea así. Hablo por mi, pero como me ha dicho una persona muy especial para mí, lo triste es que hay mucha gente en mi situación que no lo dicen. Por miedo. Miedo a ser repudiados, quizás. Mirad, hace dos o tres años, fui el puente de octubre a Madrid. Nunca había estado en la capital y como ahí está el Museo del Prado, pues ¿como una fanática de los museos como yo va a dejar de ir a uno de los mejores museos que existe en el mundo? ¿Cómo pretendían mis padres que me fuese de Madrid sin ver Las Meninas, Las hilanderas, Los borrachos, El caballero con la mano en el pecho, Carlos I a caballo, y muchos otros cuadros que hasta ese día solo podía ver en internet o en libros? Por primera vez tenía las obras maestras de Velázquez, sin duda, junto a Miguel Ángel, mi artista favorito, y si hubiese sido por mi, me hubiese quedado a vivir en ese bello lugar. Me evadí de todo. TODO. Ese mismo día, al lado de la Plaza Mayor, había una tienda de recuerdos con los típicos stands de pulseritas de hilo de colores vivos que llaman la atención de turistas internacionales como nacionales. Yo me fije en una color azul cielo con una pequeña bandera española. Dos franjas rojas y una amarilla. Me la compré. Es más, la llevo puesta ahora mismo en mi mano derecha mientras escribo, y de vez en cuando paro para mirarla. Se que esta pulsera me traerá dolores de cabeza, criticas y malas miradas. Hoy mismo ya me he llevado una, volviendo a casa para comer antes de volver a la facultad. Casualmente, para salir del tren y posteriormente, del metro, me he puesto al lado de un chaval de mi edad que llevaba una camiseta blanca. No hablaría de este chico si no fuese porque su camiseta era la de este año de la manifestación del 11-S. Me siento tan española como catalana, amo tanto a Castilla y León como a Cataluña y no creo que por llevar un símbolo que me si lo llevase alguien oriündo de Bujaraloz, provincia de Zaragoza, sería normal, y se entendería como algo natural. Parece ser que yo merezco un castigo divino por llevarla, porque si las miradas matasen, yo tendría ahora mismo unas malvas preciosas. Yo no hago daño a nadie por llevar esta pulsera, creo que no hago daño a nadie sintiéndome como me siento, creo que merezco la misma consideración que otras personas, pero veo que para según que gente, esto no debe ser así. Tengo suerte de tener unos amigos que me respetan en mis pensamientos, aunque no coincida con ellos. Quizás lo malo de no coincidir sea que no podré desahogarme con ellos y que me digan "Te comprendo". Porque ellos podrán comprenderme en según que cosas, pero en esto, creo que no, que no pueden comprenderme. Aunque parezca mentira, a mi me han hecho el vacío por ser catalana. Me he sabido imponer a ello y he seguido adelante. Esa gente que hace el vacío a la gente por razón de pensamiento político o filosófico, no merece mi atención, ni siquiera un minuto de mi vida. El gran Bertrand Russell, en una entrevista de la BBC, dijo: "El amor es sabio, el odio es tonto. En este mundo que cada vez está más interconectado, tenemos que aprender a tolerarnos unos a otros; tenemos que aprender a aceptar el hecho de que alguien dirá cosas que no nos gustará. Podemos, solo vivir juntos de esta manera. Si vamos a vivir juntos y no a morir juntos, debemos aprender un tipo de caridad y un tipo de tolerancia, que sea absolutamente necesaria para la continuación de la vida humana en este planeta." Por favor. Aprendamos del gran Bertrand Russell. Esta gran intervención se la dedico a todos aquellos que me criticaron en su día, que me critican en este y que me criticarán en el futuro. Por último, aunque ya advierto que soy atea, citaré brevemente a Jesucristo y pondré una cita muy conocida de la Biblia: "No juzguen a los demás y no serán juzgados ustedes. Porque de la misma manera que ustedes juzguen, así serán juzgados, y la misma medida que ustedes usen para los demás, será usada para ustedes. ¿Qué pasa? Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo? ¿Y dices a tu hermano: Déjame sacarte esa pelusa del ojo, teniendo tú un tronco en el tuyo? Hipócrita, saca primero el tronco que tienes en tu ojo y así verás mejor para sacar la pelusa del ojo de tu hermano." (Mt 7, 1-5)

1 comentario:

  1. Una vez mas: muy bueno Ana. No te dejes callar ni te dejes hacer pequeñita, las dos sabemos que vales mucho y si, quizás yo sea uno de esos amigos que no te pueden decir te comprendo, pero aunque no lleguemos a entenderlo del todo SIEMPRE estamos para escucharte y para que te desahogues.
    Un besi
    PD: Me ha matado la cita de la biblia. Eres grande!!

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